Hay noches blancas una gran pena, diluída en luna y en música. Se desenvuelve en una atmósfera romántica, que ilumina las prodigiosas noches de Petersburgo. Relato de dos jóvenes, un soñador y Nástenka, sensitiva, espontánea. El diálogo entre ambos enamorados -cada uno por su parte-, que sufren cada cual su dolor y hacen por consolarsen mutuamente, sabiedo que no puede ser, es de una vivacidad y una picardía ingenua.